Damián

En la actualidad existe una disociación entre vida útil del bien y el tiempo que los individuos hacen uso de éste. Ello es producto de la sociedad de consumo en la que vivimos. Podríamos llegar a preguntarnos, por ejemplo, ¿cuántos pares de zapatos un individuo puede gastar a lo largo de su vida v/s cuántos pares de zapatos adquiere una persona en su vida? De igual forma, en la sociedad actual, cada día aparece un mayor número de cursos para mejorar aptitudes. Se nos exige también tener hobbies, ver la televisión, ir al cine, a los museos, hacer viajes, etc. Se ha vuelto más importante cuántas veces se ha realizado alguna actividad que si ésta se disfrutó (Damián, 2013: 140).

— Damián, A. (2013). El tiempo: la variable olvidada en los estudios del bienestar y la pobreza. Sociedad & Equidad 5, 136-163.

Hägerstrand

The initial task is, I think, to eliminate imprecise thought processes which conceptually deceive us into handling people as we handle money or goods once we commence the process of aggregation. In order to illustrate this I would like to relate an experience which can hardly be unique. When I was three or four years old my father tried to teach me the principles of banking and we trotted along to the local establishment to deposit what I had accumulated in my savings box, including a very shiny silver crown. The next day I insisted on walking back to the bank to make sure that the people had really guarded my money. The clerk was very understanding and showed me the correct mix of coins. But the shiny crown was not among them and it could not be produced. I decided that savings banks did not really save money (Hägerstrand, 1970: 9).

— Hägerstrand, T. (1970). What about people in regional science? Papers of the Regional Science Association 24(1), 6–21.

Santos

La noción de distancia, en la forma en que se utiliza en las teorías corrientes, es una categoría de uso uniforme, como si todas las instituciones y todas las empresas tuviesen permanente y totalmente a su disposición una red de transportes; como si todos los hombres fuesen capaces de utilizar todas las calles y todos los vehículos bajo condiciones idénticas. Todos sabemos que los hombres no disponen de la misma movilidad. Para muchos hombres, esta idea debería enunciarse de otra manera: los hombres no son igualmente móviles, ni igualmente inmóviles (Santos, 1990: 93-94).

El espacio debe considerarse como un conjunto de relaciones realizadas a través de las funciones y de las formas que se presentan como testimonio de una historia escrita por los procesos del pasado y del presente. Es decir, el espacio se define como un conjunto de formas representativas de las relaciones sociales del pasado y del presente, y por una estructura representada por las relaciones sociales que ocurren ante nuestros ojos y que se manifiestan por medio de los procesos y las funciones. El espacio es, entonces, un verdadero campo de fuerzas cuya aceleración es desigual. Ésta es la razón de que la evolución espacial no se realice de forma idéntica en todos los lugares (Santos, 1990: 138).

La palabra proceso es, en sí misma, otro nombre para el tiempo que pasa (Santos, 1990: 168).

— Milton Santos (1990). Por una geografía nueva. Madrid: Espasa Calpe.